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Un primer grupo de migrantes se encuentra en el albergue que el gobierno capitalino instaló en el Estadio Jesús Martínez ‘Palillo’, en la alcaldía Iztacalco.

 

Alternando largas caminatas con tramos carreteros a bordo de autobuses, o en coches particulares que ofrecieron ‘aventones’, un primer contingente de aproximadamente 2 mil 200 personas de la Caravana Migrante arribó desde este domingo procedente de Veracruz a Ciudad de México, donde se instalaron en el estadio Jesús Martínez ‘Palillo’.

En este recinto, ubicado junto a la Ciudad Deportiva, en la alcaldía de Iztacalco, el gobierno capitalino instaló un albergue para atender a todos los migrantes que lleguen.

La CDHDF estima que para el jueves la cifra de migrantes atendidos sea de al menos 5 mil 500.

Este lunes se sumaron a la atención de los migrantes que han llegado a la capital del país la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (Copred) y la Cruz Roja.

Hasta la noche de este domingo, en el deportivo se instaló una carpa y se preparan dos más. Personal del DIF capitalino que participa en las labores de apoyo a la población migrante, dijo a Animal Político que la prioridad para las carpas son las familias completas, madres y padres que viajen con menores, así como personas enfermas; el resto se quedará en las gradas del estadio.

Previo a la entrada al recinto deportivo, los migrantes formaron largas filas para recibir cobijas, ropa de abrigo, y calzado. Sin embargo, Carlos Roberto Martínez, integrante de la Comisión de Derechos Humanos de Ciudad de México (CDHDF), dijo en entrevista que se requiere el apoyo de la ciudadanía capitalina para poder seguir atendiendo a los miles de migrantes que se espera que lleguen en las próximas horas.

“Debido a las bajas temperaturas que estamos teniendo en la ciudad, lo más urgente que se necesita son cobijas en buen estado y ropa de abrigo para adulto, pero, sobre todo, para niños, porque casi no tenemos ropa para los menores”, expuso el integrante de la CDHDF, que señaló que la ciudadanía que quiera donar puede hacerlo yendo directamente al albergue ubicado en el estadio, muy cerca del metro Ciudad Deportiva, o trasladándose al zócalo capitalino, donde se instalará un centro de acopio de comida y enseres.

Otra de las cosas que más demandan los migrantes es calzado, debido que, ante las largas caminatas tras dos semanas de Caravana, muchos llegaron a Ciudad de México con los zapatos destrozados, o incluso descalzos.

“También serán bienvenidos productos de higiene personal, como toallas sanitarias, papel de baño, jabón, shampoo, o pasta de dientes”, añadió Carlos Roberto Martínez.

El doctor Emilio Mora, jefe de los servicios de Salud de la delegación Iztacalco, informó por su parte que, hasta las 5 de la tarde de este domingo, en los tres módulos que se instalaron con doctores en el albergue, atendieron a 30 personas con infección en las vías respiratorias, cinco de ellos menores de edad.

Por lo que, dijo, la prioridad es recibir antibióticos, analgésicos para el dolor, ibuprofeno, y antiparasitarios. “Hemos tenido bastantes casos de personas que llegan con diarrea y gastrointeritis”, apuntó el médico, quien agregó que también se recibirán vendas, gasas sanitarias, y guantes de látex.

Además, el personal médico y de enfermería que quiera prestar voluntariamente sus servicios puede hacerlo presentándose en el albergue.

Alma Orozco, subdirectora de Grupos Sociales de la alcaldía Iztacalco, apuntó que este domingo se repartieron más de 300 comidas, aunque para los próximos días la cifra se multiplicará al mismo ritmo que vayan llegando más migrantes.

“La gente que quiera puede colaborar trayendo latas de atún, comida preparada, café, pan, y, sobre todo, agua embotellada”, indicó Orozco.

Además de cobijas, alimentación, y atención sanitaria, el gobierno capitalino instaló módulos de servicios psicológicos y atención jurídica, y un fuerte operativo policiaco y de tránsito en la entrada y en los alrededores del estadio-albergue Jesús Martínez ‘Palillo’.

“Yendo en caravana nos sentimos más seguros”

Alejandro tiene 20 años y es de Guatemala. Acaba de salir del túnel de vestuarios del estadio, cargado con una cobija y una playera colocada sobre el hombro que le proporcionó personal del gobierno capitalino.

Con un ritmo de plática melodioso y pausado, el joven explica que ante la negativa del gobierno de Veracruz de proporcionar a la caravana 150 autobuses para que se trasladaran todos juntos –el gobernador Yunes primero les ofreció el transporte, y luego se los quitó alegando el corte de agua que afecta a la capital desde el miércoles pasado-, decidió emprender el camino junto a otros tres compañeros.

“Hemos llegado hasta aquí gracias a que mucha gente nos ha dado ‘aventón’ de pueblo en pueblo, y también caminando muchos kilómetros”, dice el joven centroamericano, que se queja del frío que soportó durante el trayecto, especialmente en la zona de Puebla.

“La verdad, estoy muy agradecido con el pueblo de México –añade-. Desde que entramos al país, la gente de acá nos ha apoyado mucho con comida, agua, y hasta con doctores. Es un gran apoyo, y ahora les queremos responder de la misma manera, portándonos bien y haciendo bien las cosas”.

Cuestionado por el motivo por el que se unió a la Caravana Migrante, Alejandro cuenta que en Guatemala se licenció en contabilidad, pero que, tras años de intentarlo, no ha encontrado empleo más que trabajos esporádicos y mal remunerados en la albañilería.

“Por mucho que uno sea estudiado, en Guatemala no hay trabajo. Y si lo encuentras, no se gana mucho. Además, allá hay también mucha delincuencia y no lo dejan a uno prosperar, te extorsionan a cada rato. Por eso aproveché esta caravana y me uní a ella, porque yendo todos juntos nos sentimos más seguros que por separado. Ahora mi meta es llegar a Estados Unidos”.

-Pero el presidente Donald Trump ya ha dicho que la Caravana no va a ser bien recibida –le plantea el reportero-. Incluso, amenaza con enviar tropas a la frontera.

Pero Alejandro encoge los hombros y con una sonrisa aniñada se aferra a la cobija que trae doblada bajo el brazo.

-Sé que va a estar difícil entrar a Estados Unidos. Pero dicen que Trump ya está cediendo y que sí nos va a dar permiso de entrar a su país a pedir refugio –responde el guatemalteco, que no sabe precisar, sin embargo, quién le dijo que Trump les abriría la frontera.

El hondureño Samuel Briseño, de 28 años de edad, dice que también salió de su país por la pobreza, pero, sobre todo, por las pandillas que lo extorsionaban a diario con cuotas.

Y como él, la mayoría de hondureños entrevistados en el albergue, alegan precisamente la violencia de las maras, como Barrio 18 o la MS 13, como el principal motivo por el que salieron huyendo de Honduras en busca de asilo en Estados Unidos.

“En Honduras el problema de las maras ya nos rebasó. Es demasiada la violencia y ni el gobierno de mi país, ni nadie, hace nada para ayudarnos. Y es por eso que estamos aquí. No es por gusto, créame. Nadie sale huyendo de su casa, cargado con niños, y con toda la familia”, expone Gladys, también hondureña, que viaja hacia la frontera norte acompañada de su hija de siete años.

“No somos polleros”

Por su parte, el activista Alejandro Solalinde descartó ayer la posibilidad de que los migrantes centroamericanos que han llegado, y los que seguirán llegando a Ciudad de México, sean trasladados en autobuses a Tijuana, Baja California, porque “no somos polleros”.

Ninguna autoridad, subrayó, lo va a hacer: “Nosotros estamos actuando como una ayuda humanitaria del sur al centro de la capital del país, aquí les podemos dar ayuda humanitaria, pero no somos polleros, no podemos llevar a nadie allá, si quieren ir es por su cuenta y riesgo”.

Otros integrantes de la caravana se reagruparon en la ciudad de Puebla, a unos 120 kilómetros de la capital.

El contingente más grande de migrantes provenientes de El Salvador, Honduras y Guatemala, salió la madrugada de este domingo de Ciudad Isla y se dirige a Córdoba, Veracruz.

Comentó que en el transcurso de esta noche y mañana lunes estarán llegando los migrantes centroamericanos y señaló que se harán dos grupos de interés, uno, la mayoría, los que quieran ir al vecino país del norte y los que necesiten ir a Estados Unidos por reunificación familiar o alguna otra razón, a quienes se les informará que situación prevalece en esa nación.

Las personas que decidan quedarse en la capital, porque tienen familiares en alguna ciudad, se quedarán y los que no tienen ningún conocido en la nación mexicana pero se quieren quedar, también lo podrán hacer, porque “ya hay ofertas concretas de empleo”, sobre todo a mujeres con niños, subrayó.

Ellas, enfatizó, van a poderse quedar no como esclavas sino como socias, pues, indicó, con los donativos del Congreso capitalino para el éxodo, que serán administrados por Hermanos en el Camino, se generarán proyectos productivos y “ya tenemos hasta cosas concretas en las que ellas pueden ser patronas”.