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Integrantes de 43 comunidades mayas se manifestaron en Mérida; exigieron a todos los gobiernos que dejen de tomar decisiones que les afectan sin consultarles.

Delegados e integrantes de 43 comunidades mayas de la Península de Yucatán se manifestaron este lunes en las calles de Mérida en contra del despojo del que han sido objeto sus territorios, a causa de proyectos de desarrollo.

Unas 300 personas provenientes de comunidades como Kimbilá, Chablekal, Chocholá, Santa Gertrudis Copó, Kanxoc y Homún salieron de los cuatro cabos de la ciudad rumbo a la Plaza Grande, en el centro, para pedir “a todos los gobiernos” que dejen de tomar decisiones que les afectan sin consultarles, y para notificarles cómo quieren vivir.

Sus demandas han sido consignadas en un documento elaborado entre todas las comunidades y dado a conocer en su representación por la organización no gubernamental Equipo Indignación, en el que hacen 13 notificaciones urgentes y recomendaciones de medidas cautelares tras considerar que los gobiernos han fallado en proteger el derecho a la libre determinación de las comunidades mayas, a pesar de que este derecho está amparado en el artículo 2 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el artículo 7 Bis de la Constitución de Yucatán y los tratados internacionales y declaraciones que en materia de derechos de los pueblos indígenas ha firmado y ratificado el Estado mexicano.

“No queremos retroceder 600 años atrás, sabemos usar la tecnología, la ciencia, el arte; todo eso también es un derecho. Por eso sabemos y conocemos que ese derecho a la vida futura como pueblo es un derecho posible. Óiganlo muy bien, nos vamos a regresar a nuestros pueblos, para seguir juntando vientos. Hoy volvemos a exigir nuestro derecho a la libre determinación, porque bien sabemos que el pueblo maya es sujeto de derecho y que la única ley posible, sea una ley que reconozca que tenemos el derecho de hacer nuestras leyes. Ki’u’uy a u’uye’ex”, expresan en el documento.

Entre las demandas destaca la recomendación de revisar y modificar “toda política pública”, como el anunciado proyecto de Tren Maya que se consultará a nivel nacional 24 y 25 de noviembre, además de redistribuir el presupuesto “con perspectiva de etnicidad”.

“Óiganlo muy bien, ya revisamos todas las leyes, reglamentos, códigos, planes de desarrollo, decretos, iniciativas, plataformas de los partidos políticos, contratos y pactos. No nos convienen. Todavía lo podemos conversar, pero necesitamos saber toda la verdad. Y cuando decimos toda la verdad, es la información verdadera de esos planes que tienen los gobiernos y los que tienen dinero. Todo lo que quieran hacer en nuestros pueblos y montes, primero nos tienen que decir toda la verdad, para saber si nos conviene o no. Queremos que vengan con su corazón abierto, también para que sepan cómo hemos cuidado nosotros y nosotras las cosas, nosotros sabemos cómo hacerlo: Ki’ u’uy a u’uye’ex”, exponen.

 

También piden la cancelación del Catálogo de Comunidades Mayas y los peritajes antropológicos, así como la revisión de los criterios de etnicidad vigente con la consulta y aprobación de las comunidades, tras advertir que no van a esperar a que los gobiernos digan quiénes son mayas y quiénes no.

“Sabemos que si nosotros lo decimos, así es. Si ustedes quieren hacer su lista de pueblos, háganla. Nosotros ya sabemos quiénes somos mayas y quiénes no”.

Tras conversar en los pueblos “de forma grande”, las comunidades firmantes del documento notifican también los siguientes acuerdos:

“(…) en Homún no queremos que pongan una granja de cochinos junto a los cenotes; en Kimbilá no queremos que hagan lo que se les antoje como el mercado sobre el campo de futbol, lo queremos en otro lado; en Kanxok ya resolvimos unir los ejidos que dividieron; en Copó no queremos un muro como el de la hacienda en medio del pueblo para que vivan adentro los que no son del pueblo; en Chablekal y en Chocholáno queremos que el ejido tome las decisiones sobre los montes y el aire, el sol y el agua, porque es de toda la gente. No les vamos a entregar nuestras mejores semillas y nos defenderemos cada vez que quieran rociar de veneno la tierra. Les notificamos que no estamos contra los espejos para el sol, ni los abanicos-eólicos, pero queremos que haya un eólico en cada pueblo pero que sea para que tengamos corriente limpia los que vivimos en el pueblo”.

Afirman que “no vamos a esperar a que ustedes hagan sus consultas, nosotros sabemos tomar decisiones y sacar acuerdos. Siempre lo hemos hecho”, tras exigir trato digno en lugar de desprecio.

“Exigimos, como dicen nuestros derechos, que dejen de despreciarnos. Que nos respeten y nos traten con dignidad. Así entenderemos que quieren que las cosas cambien y van a empezar a sanar las heridas de la historia de todo el pueblo: Ki’ u’uy a u’uye’ex”.

El documento está firmado por 43 comunidades mayas y el Consejo de la Escuela de Agricultura Ecológica U Yits Ka’an, además de estar certificado ante notario.

También está avalado por 18 escritores, académicos e investigadores, entre los que se encuentran Elena Poniatowska, Juan Villoro y el obispo Raúl Vera, quienes afirman haber escuchado la palabra del pueblo maya y suscribir su manifiesto.

“(…) afirmamos que en un país en donde se reconoce la pluriculturalidad las autoridades deben dejar de tomar decisiones a nombre de los pueblos y hacer efectivo el derecho a la libre determinación”, indican los suscritos.