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Por: Por la Redacción

Cimacnoticias | Ciudad de México.- 29/10/2018

Organizaciones internacionales se mostraron preocupadas por el discurso misógino, racista, homofóbico y de admiración a la dictadura brasileña (1964-1985) del próximo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.

Este domingo 28 el ex militar y ultraderechista Jair Bolsonaro ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, con 55.1 por ciento de los votos, frente a 44.9 por ciento que obtuvo el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad.

Los reportes de medios internacionales muestran las reacciones regresivas de Bolsonaro ante temas relacionados con la igualdad de género, por ejemplo, el próximo presidente brasileño se mostró a favor de la tortura y la violación sexual y en contra de que mujeres y hombres tengan el mismo salario por las mismas actividades.

En reacción a la jornada electoral, la directora para las Américas de Amnistía Internacional, Erika Guevara-Rosas, advirtió en un comunicado que si su retórica se convierte en política pública “entrañar un riesgo enorme para los pueblos indígenas y quilombolas, las comunidades rurales tradicionales, la comunidad LGBTTI, la juventud negra, las mujeres, las personas que son activistas y las organizaciones de la sociedad civil”.

Al mismo tiempo, afirmó que Amnistía Internacional acompañará las luchas por la justicia y Derechos Humanos “para garantizar que el futuro de Brasil venga con más derechos y menos represión”.

El director para las Américas de la organización Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, aseguró que monitorearán las acciones del gobierno de Bolsonaro, al mismo tiempo que llamó a las y los jueces del país a  defender la autonomía judicial.

“Brasil tiene jueces independientes, procuradores comprometidos, defensores públicos, reporteros valientes, y una sociedad civil vibrante”, afirmó Vivanco, “juntos vamos a defender cualquier ataque que intenta erosionar derechos democráticos e instituciones que Brasil ha construido en las últimas tres décadas”.

En redes sociales, el hashtag #EleNaoEMeuPresidente (Él no es mi presidente) se volvió viral, con usuarias y usuarios afirmando que quieren resistir y defender los derechos de las mujeres, personas negras, indígenas, y LGBTTI. Las imágenes que muchas difundieron fueron de dos manos, con el lema “Nadie suelta la mano de nadie”.

Bolsonaro, quien se postuló como un candidato en contra de la élite política, a pesar de sus siete legislaturas como diputado en Brasilia, ha incitado al odio en tiempos pasados, por ejemplo, denigrando a una diputada del PT en 2014: “Ella no merece (ser violada), porque ella es muy mala, es muy fea”, dijo el ex capitán del ejército.

En 2016 afirmó durante una entrevista que no le daría empleo a una mujer por el mismo salario que un hombre, porque “quedan embarazadas”, aunque posteriormente dijo que fue malinterpretado.

En otras ocasiones, abogó por revocar la acción afirmativa para las y los brasileños afrodescendientes y revertir la legislación que aumenta las condenas por feminicidio.

Se expresó de manera denigrante hacia personas indígenas, habitantes de “quilombolas”, asentamientos en los que se refugiaban los esclavos rebeldes en Brasil y en las que ahora viven sus descendientes, y en contra de la comunidad LGBTTI.

En su primer mensaje en redes sociales después de la victoria, Bolsonaro prometió “cambiar el destino de Brasil”, y dijo que no se podía “seguir coqueteando con el socialismo, con el comunismo, el populismo o el extremismo de izquierda”.

Se refirió a la Biblia y citó versos bíblicos, diciendo que se trataba de una “caja de herramientas para arreglar al hombre y a la mujer”, y asegurando que su gobierno seguirá “las enseñanzas de Dios al lado de la Constitución”.

Las y los adversarios de Bolsonaro temen que su discurso podría provocar actos violentos en contra de minorías, los cuales ya se manifestaron en las celebraciones de simpatizantes del ultraderechista anoche. En Sao Paulo, amenazaron de muerte a políticas y políticos del PT y glorificaron la dictadura militar, según reportó el periódico alemán Neues Deutschland.

El gesto de Bolsonaro de simular una pistola con el dedo pulgar e índice se ha vuelto icónico y fue repetido por sus simpatizantes. En la ciudad de Niterói, a unos 13 kilómetros de Rio de Janeiro, un convoy del Ejército participó en las fiestas que celebraban su  victoria.

El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, tanto como sus homólogos en Colombia, Iván Duque Márquez, Argentina, Mauricio Macri, y Estados Unidos, Donald Trump, felicitaron a Bolsonaro por su contundente victoria y los últimos tres expresaron su deseo de fortalecer los vínculos políticos.

18/SG