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Por: la Redacción

Cimacnoticias | Ciudad de México.- 05/11/2018

Un informe de la organización defensora de Derechos Humanos, Human Rights Watch, publicado la semana pasada, sugiere que la violencia sexual en Corea del Norte podría llegar a considerarse “endémica” en esta sociedad.

El documento titulado “Lloras por la noche y no sabes por qué”, junta los testimonios de 54 personas que lograron huir del país asiático desde 2011, año en que asumió el poder Kim Jong-Un. La organización da cuenta que los abusos sexuales y el contacto sexual no deseado son tan frecuentes en Corea del Norte que las mujeres los perciben como parte de la vida habitual.

Oh Jung Hee, una comerciante que vendía ropa en un mercado de Hyesan, ciudad fronteriza con China, contó que muchas veces, los guardias del mercado le pedían sobornos, y a veces la obligaban a acostarse con ellos. “Fui víctima muchas veces”, narró Oh, ahora a sus 40 años dice “me llevaron a un cuarto vacío fuera del mercado ¿Qué podía hacer yo? Nos consideran juguetes sexuales. Estamos a su merced.”

Oh relató que nunca denunció estos casos y que pensó que no existía medio para parar los abusos excepto evitar estar a solas con los guardias o tratar de pasar desapercibida. “Aunque la violencia sexual y de género es una preocupación global, cada vez más indicios sugieren que es endémica en Corea del Norte”, indicó el informe.

Corea del Norte es considerada una dictadura totalitaria socialista bajo el mandato de Kim. Tiene aproximadamente 25 millones de habitantes y según la ideología nacional, mujeres y hombres son iguales. Sin embargo, el informe destacó que los valores patriarcales del Confucianismo (religión oficial) siguen profundamente arraigados en la sociedad.

Típicamente, la posición de las mujeres es inferior a la del hombre, y ellas tienen que subordinarse y mantenerse “puras”. Niñas y niños crecen con muchos estereotipos de género, por ejemplo que las niñas no pueden resistirse a abusos y en caso de ser víctimas, tienen que sentirse avergonzadas.

Al mismo tiempo, no existe educación sexual, y las personas entrevistadas dijeron saber poco de salud reproductiva, enfermedades transmitidas sexualmente, embarazo, o anticonceptivos. “Mujeres a menudo son incapaces de identificarse como víctimas de violencia sexual, abuso, explotación, o violación”, indicó el informe.

Human Rights Watch subrayó que el Estado norcoreano no protege a las mujeres. En julio de 2017, el gobierno relató ante la Comisión de expertas de la CEDAW (Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer, por sus siglas en inglés), que 9 personas fueron condenadas por violación en todo el país en 2008, 7 en 2011, y 5 en 2015.

“Mientras oficiales de Corea del Norte parecen pensar que estas cifras absurdamente bajas muestran que el país es un paraíso sin violencia, en realidad son una muestra de su fracaso total de abordar la violencia sexual en el país”, concluyeron las y los autores del informe.

Relataron el caso de Kim Sun Young, una campesina de una provincia del norte quien fue repatriada después de su primer intento de escapar a China, en 2012. Contó que sufrió violencia sexual de parte de un policía secreto en un centro de detención: “El oficial me violó. Me interrogó, paró de hablar, y se acercó. No podía hacer nada, me sentí asustada y oprimida.”

Ella tampoco denunció el caso diciendo que era “inimaginable”. “Cada vez que veía autoridades, mi corazón empezaba a latir fuerte, mis piernas temblaban. Intenté no moverme, no hablar y mirar hacia abajo para pasar desapercibida”.

Varias de las norcoreanas citadas en el informe dijeron que cuando una violación se hizo pública en su comunidad, era común echar la culpa a la víctima, y que para estas mujeres fue difícil soportar la estigmatización.

En cambio, los hombres entrevistados dijeron que consideraban normal que las mujeres les prestaran favores sexuales cuando ellos así lo deseaban. Goh Myun Chul, un expolicía secreto de alto rango, contó a Human Rights Watch que en la primera década del siglo, solía hacer fiesta en un hotel en la capital con sus colegas, una vez al mes.

“A cierta hora de la noche, cada uno seleccionaba su actriz favorita, para que los empleados del hotel nos la trajeran. A quien quiera que escogimos, estuvo en nuestra habitación una hora más tarde. Nadie nos rechazó, yo pensé que eran felices que las llamáramos porque teníamos mucho poder e influencia.”

Otras personas entrevistadas opinaron que la estructura jerárquica de la sociedad norcoreana facilita el abuso por parte de autoridades. Las recomendaciones de Human Rights Watch hacia el gobierno de Corea del Norte fueron reconocer el “problema generalizado de violencia sexual contra mujeres y niñas”, empezar a investigar los casos, y reformar el código penal para criminalizar todas las formas de violencia sexual.

Concientizar a agentes del Estado, fuerzas armadas, empleados de empresas públicas y demás, que estos crímenes serán investigados, instar a crear una base de datos sobre violencia sexual en el país y crear servicios de salud y acompañamiento sicológico para las sobrevivientes, son otras de las recomendaciones.

La organización llamó a los gobiernos de los Estados vecinos e instituciones internacionales a vigilar que el Estado norcoreano implemente las reformas indicadas.

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